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Colgante Roma II. Aureliano

139.00 

Colgante con auténtica moneda romana en impresionante estado de conservación con cerco y anilla de plata hechas a mano ajustadas a una moneda del emperador Aureliano en el anverso y el dios HELIOS (el Sol)  y la diosa FIDES en el reverso.

 

Agotado

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Descripción

Colgante de plata realizado a mano en cerco de Ag.925mls. con ANTONINIANO  del emperador AURELIANO en el anverso y en el reverso la diosa FIDES con estandartes y enfrente el dios HELIOS.

Moneda: ANTONINIANO.
Material: Bronce.
Ceca: 
Época: 274- 275 d. C.
Anverso: AD IMPerator Caesar AVRELIANVS AVGvstvs.
Reverso: PROVIDENtia DEORum

Exergo: PXXT
Descripción: Busto con corona radiada y acorazado del emperador AURELIANO en el anverso y en el reverso la diosa FIDES de pie, sosteniendo dos estandartes, enfrente el HELIOS (el Sol) con corona radiada de pie levantando la mano derecha y sosteniendo globo en la mano izquierda.

AURELIANO.

Lucio Domicio Aureliano. (214-275) //Emperador (270 – 275).

Nace en Sirmium (Dacia), de origen humilde, su padre era arrendatario de un senador llamado Aurelio que dio nombre a la familia.

Se une al ejército con 20 años como simple soldado destacándose en tiempos de los emperadores Treboniano Galo y Emiliano en las luchas contras los Sármatas por esto fue nombrado tribuno de la Legio VI de la Galia participando en las luchas contra  Francos y Godos.

El emperador Valeriano le nombró cónsul, más tarde participó en alguna campaña con Galieno pero su ascenso fue con Claudio II, el Gótico, que le nombra comandante de caballería (dux equitum).

En el 268 venció a la caballería goda en la batalla de Naissus.

Dos años más tarde en el 270 al morir Claudio II, Quintilio, su hermano apoyado por el Senado se autoproclamó emperador pero las legiones se unieron a Aureliano y Quintilio a las tres semanas de su proclamación, viéndose sin ningún apoyo optó por suicidarse no quedando más remedio al Senado que reconocer a Aureliano como emperador.

Se sabe poco de su infancia y juventud ya que los datos que aporta  la Historia Augusta son de dudosa credibilidad. Estaba casado con Ulpia Severina, hija de Ulpicio Crimito del que era Vicario, parece que este le había adoptado y dado a su hija en matrimonio y se sabe que tenía una hija.

Aureliano tras ser nombrado emperador en el 270 se encontró con el Imperio partido en tres zonas, la parte central bajo su mando con capital en Roma, arruinada y con constantes incursiones de tribus germánicas que comprendía Italia, Hispania, el norte de Africa, Bretaña, Pannonia, Dacia, Macedonia y la parte costera de la actual Turquía con las provincias de Capadocia y el Pontius, el imperio Galo que se había separado de Roma y dominaba la Galia y Germania y el imperio Romano de Oriente que bajo la princesa Zenobia había fundado un reino independiente y estaba formado por Egipto, Mesopotamia, Armenia y Siria donde estaba la capital Palmira.

Aureliano empezó por intentar asegurar las fronteras en los territorios bajo su dominio para ello atacó a los galos y a las tribus germánicas y logró expulsarles al norte de Europa tras vencerles en varias batallas aunque tuvo que abandonar Dacia porque la veía indefendible, para evitar futuras invasiones construyó una muralla de unos 20 km con 15 metros de altura y torres de defensa .

Arreglado este asunto decidió resolver los otros dos para reunificar el imperio empezando por el imperio Romano de Oriente.

El imperio de Oriente había estado gobernado por Septimio Odenato, independiente pero leal a Roma sin embargo este había muerto en el 267 junto con su hijo en extrañas circunstancias, asumiendo el poder su esposa Septimia Bath-Zebinah (Zenobia), mujer culta y ambiciosa que se hacía descender de los Ptolomeos egipcios e intentaba emular a Cleopatra al contrario que su esposo se desvinculó de Roma y creo un reino independiente, el reino de Palmira.

Aureliano en el 272 marchó a Oriente con un gran ejército (100.000 hombres) entró por Asia Menor no encontrando apenas resistencia hasta llegar a Siria donde derrotó en dos batallas a las tropas de Zenobia y las obligó a refugiarse tras los muros de Palmira.

Aureliano asedió la ciudad para lograr su rendición, esto supuso grandes perdidas al ejército romano si bien logró su objetivo gracias a que la reina Zenobia intentó escapar con una comitiva para pedir ayuda a los persas y fue cogida prisionera por los romanos.

Los habitantes de Palmira al saber que su reina estaba prisionera se rindieron.

Poco después fue sometido Egipto, el granero del imperio al general romano Marco Aurelio Probo.

Aureliano fue benévolo con los habitantes de Palmira y perdonó la vida a Zenobia, no destruyendo la ciudad si bien dejó dos guarniciones romanas, una en Palmira y otra en Emesa.

Aureliano después marchó para Roma aunque ante un levantamiento de los partidarios de la reina dio la vuelta saqueó la ciudad y llevó prisionera a Roma a Zenobia y su hijo.

Nada mas llegar a Roma para unificar el imperio marchó contra el imperio galo, este había sido gobernado durante ocho años (260 -268) por Marco Latino Casiano Póstumo y se había separado de Roma a causa de la apatía de Galieno y con el beneplácito de una parte del Senado si bien tras el asesinato de Póstumo estaba en crisis tras el asesinato de varios usurpadores aunque en el 271 fue entronizado emperador Tétrico, un senador de origen galo.

El sometimiento del Imperio galo no fue muy problemático para Aureliano ya que Tétrico pactó la rendición con la condición que se respetaran sus privilegios. Este hecho hizo posible que el Imperio Galo estuviera de nuevo bajo la órbita de Roma.

En el año 274, Aureliano hizo su entrada triunfal en Roma como el “Restitutor Orbis” (pacificador del mundo) presentando como cautivos a la reina Palmira y al emperador galo Tétrico y su hijo.

El año siguiente Aureliano preparó una expedición para someter o obligar a capitular al reino persa que tantos problemas estaba causando a Roma.

Persia tras la muerte de sus reyes Sapor I y Ormuz I estaba en un momento de debilidad y Aureliano pensó que era hora de darle el golpe de gracia definitivo llegó con su ejército a Turquía pero mientras estaba preparando la expedición fue asesinado septiembre del 275 por una conjura de soldados instigados por su secretario personal, dejando el impero romano unificado.

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